Residuos cero y pequeños placeres que sí caben
Un pañuelo de tela, frutos secos a granel y jabón biodegradable marcan diferencia. Guarda envoltorios, compacta restos y celebra lujos ligeros: una barrita de chocolate oscuro local, una carta escrita a mano, un libro pequeño. Ese equilibrio nutre cuerpo y espíritu, reduce huellas y transforma cada pausa en ritual sencillo que honra el lugar y tu propia presencia consciente.